VIERNES 10 DE JULIO. JUVENIL XL

Hoy hemos disfrutado de un día diferente, lleno de momentos de convivencia, alegría y también de reflexión, en el que hemos seguido creciendo como comunidad dentro de nuestro campamento.

La jornada comenzó con nuestra oración de la mañana, poniendo el día en manos del Señor. Después, para despertarnos del todo y empezar con energía, movimos el esqueleto con un rato de baile antes de ir a desayunar. Con las pilas cargadas, realizamos la limpieza de las instalaciones, una tarea que todos asumieron con responsabilidad y en la que cada uno puso su granito de arena para cuidar la casa que compartimos durante estos días.

Más tarde llegó uno de los momentos más esperados: ¡la piscina! Entre baños, juegos, risas y chapuzones, disfrutamos de una mañana muy refrescante en la que los niños pudieron relajarse, jugar juntos y seguir fortaleciendo los lazos de amistad que han ido creando durante el campamento.

Después de comer vivimos uno de los momentos más especiales del día con la dinámica del perdón. Cada niño escribió una carta dirigida a un compañero o a un monitor para darle las gracias por algún gesto, pedir perdón si lo consideraba necesario o expresar aquello que llevaba en el corazón. Fue una actividad muy bonita que nos recordó la importancia del perdón, la gratitud y el cariño con el que estamos llamados a tratar a quienes nos rodean.

La lluvia quiso sorprendernos durante la tarde y nos obligó a cambiar algunos de los juegos que teníamos preparados. Lejos de desanimarnos, aprovechamos la ocasión para improvisar nuevas actividades, compartir muchas risas y seguir disfrutando juntos. Una vez más, los niños demostraron una actitud fantástica, adaptándose a los cambios con ilusión y haciendo que cada momento mereciera la pena.

Cada día que pasa seguimos descubriendo que lo más importante del campamento no es que todo salga según lo previsto, sino aprender a vivir cada experiencia con alegría, compartirla con los demás y dar gracias a Dios por cada uno de estos momentos que estamos teniendo la suerte de vivir juntos.